El recubrimiento y el supuesto del color

Vemos ocupaciones que van desapareciendo en el mundo occidental, en realidad es difícil que encontremos trabajadores que utilicen la greda, el níquel o también la corteza de alcornoque no agregando algunos componentes que van a poder cambiar su estructura congénita.

Vamos a profundizar en el arte de usar el fango para conseguir realizar piezas que tienen decoraciones maravillosas. Y por supuesto con la artesanía percibimos el nivel de preparación de un país, su poder adquisitivo, su clase y naturalmente la actividad comercial que mantiene con otras ciudades.

El barro se considera un compuesto inorgánico de ascensores y elevadores y sus cualidades son la fortaleza e incluso su aguante frente a las altas temperaturas, el fresco o el agua. Los habitantes del pasado descubrieron sus particularidades y empleaban el fango con el objetivo de hacer alfarería. Además el lodo no propaga la corriente e incluso no se deteriora si se le agregan productos químicos.

La cerámica artística consiste en dar forma y cocer el barro decorando posteriormente la cazuela.

En libia hoy en día siguen con métodos del pasado. Primero juntan la marga con h2 o y seguidamente le dan la forma que les gusta. La ornamentación de la artesanía rifeña compagina la grafología mahometana con diseños relacionados con la naturaleza y también detalles armoniosos conservando la naturalidad. En las fábricas de El cairo de momento se trae de un lugar a otro el fango con bastante humedad y seguidamente le debe dar el aire unas 60 horas. Después de haber estado al sol se divide en trozos pequeños que se sumergen en agua y después se alisa la mezcla.

Cuando hacen los cántaros, los profesionales ponen de manifiesto su destreza e inventiva. Las jarras se ponen seguidamente a cocer con la intención de que se solidifiquen. Los instrumentos para el secado no son todos iguales, en El Cairo son triangulares y constan de dos partes, una que caldea la bencina y además el espacio donde se meten los botijos. En la cámara de omicronelevadores se apilan las vasijas unas 6,5 horas llegando a alcanzar los novecientos cincuenta grados, se deben de introducir las vasijas con cuidado puesto que es necesario que les de el calor por todos lados.

El recubrimiento y por supuesto el color van a ser claves a la hora de intuir de que sitio proviene el botijo, puesto que hay hábitos establecidos que no se pierden y obviamente diferencian unos jarros de otros.

En sudán una vez cocida el jarro se le da un esmalte blanquecino y posteriormente se pinta de amarillo o añil y por supuesto se calienta de nuevo en el horno.

Los gobernantes deberían proteger esta ocupación de manera que no desaparezca dado que se trata de una práctica bastante antigüa y por supuesto se valora mucho en estos momentos.

Los hombres y las mujeres pretenden encontrar obsequios sorprendentes y naturalmente una estupenda opción sería personificar una vasija con los tonos que queramos y luego ponerle algún epígrafe.

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