
El edificio
Esta obra de los arquitectos Carlos Asensio y José María de Lapuerta, logra una integración armónica con el espacio natural y al mismo tiempo, se convierte en remate de la ciudad. Ubicado en el Cerro Molina, el Centro se muestra como parte del paisaje si se ve desde el parque y, en cambio, surge como edificio emblemático de la ciudad si se observa desde otros lugares.
En su concepción arquitectónica se recuperan elementos característicos del paisaje de Cuenca como la hoz, los tormos, los farallones, el agua y los espacios kársticos, dando lugar a un edificio abierto y conectado con el entorno. Sus 3.840 m2 se distribuyen en espacios amplios y diáfanos en los que la vegetación y el agua crean un diálogo entre los espacios interior y exterior.
Alrededor del edificio se ha proyectado un jardín-parque habitado por gran número de especies adaptadas al clima conquense, en representación de todos los ecosistemas de Castilla-La Mancha.
El resultado es un centro singular, con vocación de permanecer en el tiempo y en la memoria, en el que destaca el uso de la perspectiva para enmarcar zonas de paisaje, creando miradores y atalayas que permiten disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad de Cuenca.